¿Nunca sentiste querer odiar a alguien, pero no saber por qué?. Tantas palabras malgastadas, suelo decir ahora en mis tiempo de soledad. Como la niebla cuando se disipa, mi alma gimoteó un instante al sentir. ¿Tan raro es para el alma sentir?. No lo sé. La lluvia solía caer en esos tejados, pero no esa tarde. Esa tarde no, ya era tarde. En la penumbra de un solitario balcón, dos pájaros canturreaban tristes melodías que me atraían, gentilmente, usurpando ideas.
Te presiento venir, pero sé que no lo harás. Quizas mi fantasía, utopía y realidad.
Ya es tarde, pero ¿lo sé?. Creo que si. Cómo saberlo si no hay reloj que indique mi hora. Tu hora.
Al final todo circulo vuelve al principio, o quizas el principio es el fin de algo. O a la inversa.
26/7/07
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2 comentarios:
y un día despèrtamos y simplemente era tarde, creo también que todo vuelve porque damos vueltas sobre lo mismo.
Pasaba...
un beso, anabel
que rico ha sido sumergirme en su mar oiga, le agradezco la visita, se me ha hecho delicioso navegar por estas corrientes bohemias, existenciales, humanas, racionales y opuestas.
justo hoy que siento un ahogo en el pecho por todo lo que ha transucurrido en mi perene existencia, me encuentro a mí mismo en su prosa. yo quisiera que él viniera, que el presentimiento se hiciera presente, pero yo sé que no, y es quizá la certeza de las cosas lo que deviene en desencanto y en abrumada agonía.
yo quiero que sea nuestra hora.
saludos ahogados.
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