Con un peso menos en mi alma, ya se que el cielo no queda tan lejos. No se si fue ese peso menos,
o quizas el cielo bajó para observarme más detenidamente. No importa, el hecho es que de un salto
puedo llegar, acariciar las nubes y volver. Me dicen que es felicidad, yo digo que es falta de
rencor, odio, ira, y sus adyacentes acólitos. No creo que sea de suma importancia el nombre, es lo
de menos. Que lindo es poder sentir las nubes entre los dedos, la brisa en los cabellos y tu
nombre susurrado por gotas atropellandose contra mi cuerpo.
9/4/07
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1 comentario:
Muy bueno, atrapante de verdad...
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